Gestión de la seguridad en los museos

Ejercicio práctico

Elaboremos un pequeño ensayo de Plan de Seguridad para un recinto museístico destinado a salas de exposición temporal (1) y permanentes (5), y un almacén de colecciones. Estas colecciones incluyen material etnográfico, joyería y pinturas. El edificio, por su parte, se ubica sobre una elevación del terreno rodeado de jardines.

La seguridad ha de abordarse como respuesta a la necesidad de protección de los Museos frente a 3 amenazas concretas:

  • protección contra incendios (FIRE),
  • protección frente agresiones contra los bienes patrimoniales custodiados (SECURITY)
  • protección de las personas en general (SAFETY)

El desarrollo o implantación de los medios de seguridad adecuados a este Museo deben formar parte del Plan Museológico e integrarse en él como «Programa de Seguridad», donde se desarrollen los siguientes aspectos:

  • evaluación y diagnóstico
  • definición de los medios técnicos, humanos, y organizativos necesarios para abordar los riesgos

Considerando que nuestro museo tiene unos requerimientos específicos, el desarrollo del Programa de Seguridad deberá enfocarse en respuesta a los mismos, concretándose parcialmente en un PLAN DE EMERGENCIA, documento obligatorio (exigido por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la Ley de Protección Civil, en diferentes artículos), y que debe prever cualquier riesgo o amenaza que atente contra las personas y movilizar todos los medios técnicos y humanos posibles ante un conato de incendio. Sólo excluye de sus objetivos los bienes patrimoniales que alberga el Museo, y para lo que se crea un plan específico de Protección de las Colecciones.

Plan de emergencia

Recursos Humanos
El equipo humano que pueda movilizarse en caso de emergencia, debe estar
previamente definido, para que todos sus miembros conozcan sus responsabilidades y no haya confusión respecto a la cadena de mando. Por escrito deberá establecerse quien será el Jefe de Emergencia y su suplente, y quien formará parte de:

  • EPI: equipo de primera intervención (extinción de incendios)
  • EAE: equipo de evacuación y alarma
  • EPA: equipo de primeros auxilios
  • Los suplentes de todos los anteriores

Para asegurar el correcto funcionamiento de los recursos humanos implicados en el Plan, se tomarán las siguientes medidas organizativas:

  • deberá designarse un encargado de actualizar el Plan de Emergencia permanentemente (la ley exige la realización de al menos un simulacro de emergencia al año) para reconocer y solventar posibles deficiencias.
  • todos los miembros de los diferentes equipos deberán recibir anualmente formación actualizada.
  • el Plan también deberá ser testado por las autoridades competentes: Servicio de Prevención de Incendios del Ayuntamiento o, en su defecto, el Servicio de Protección Civil de la Comunidad a la que pertenece el museo.

Además de la nómina de los componentes del Plan, la redacción debe incluir también todos los planos necesarios para identificar los diferentes sectores del edificio y la disposición de los medios técnicos desplegados para su protección. Esta documentación deberá salvaguardarse en un armario ignífugo en la entrada del museo, incluyendo un juego completo para uso exclusivo de bomberos. De esta documentación habrá duplicados en poder de los responsables del museo y en el parque de bomberos más cercano.

A continuación veremos cómo se organiza la protección frente al fuego y los actos antisociales, exponiendo de manera esquemática los recursos movilizables al efecto.

Seguridad contra incendios

Recursos Humanos

Del equipo responsable del Plan contra Incendios formarán parte el director/a como máximo responsable, y todos los trabajadores fijos o eventuales incluidos en este plan y en el de Protección del Museo; participarán jefes y personal de mantenimiento del edificio y de los equipos técnicos, los vigilantes de seguridad privada y, en general, toda persona que haya realizado cursos de capacitación en situaciones de emergencia. Todos ellos se pondrán a disposición del Director de Seguridad o, en su caso, del administrador encargado de la seguridad, que, sin menoscabo de la autoridad superior del director del museo, será el responsable de coordinar las actuaciones previstas en el Plan de Emergencia.

Medios técnicos

  • Métodos de detección de incendios: dispositivos de detección automática en número proporcional al tamaño del espacio protegido, conectados con una central de incendios que dispara alarmas (acústicas o luminosas), recogidas a su vez por una central receptora externa; pulsadores de alarma manuales, como mínimo a 25 m de cualquier lugar del Museo.
  • Métodos de extinción de incendios: sistema de extinción automática del edificio (aspersión de agua, agua nebulizada, polvo seco polivalente o gas, dependiendo de la naturaleza de los materiales expuestos), columna seca (sistema de tuberías diseñado para facilitar el acceso rápido y eficiente al agua en caso de incendio), hidrantes exteriores, hidrantes interiores o BIE —a distancia máxima de 5m. de las salidas de cada sector de incendios—, extintores portátiles (contraindicados en museos los de agua; siempre debidamente señalizados y a altura conveniente: 1’70 m. desde el suelo); aperturas al exterior automáticas para la evacuación de humos (exutorios), bien mediante ventilación natural o mediante extractores.

Medios organizativos

La ley obliga a hacer hasta 4 revisiones anuales para testar los métodos contra incendios, lo que promueve un programa de «mantenimiento correctivo» permanente que pueden asumir empresas privadas especializadas.

Es preciso contar con planos detallados del sistema de detección de los sistemas de extinción, de los sistemas de alimentación eléctrica que alimentan los demás sistemas, de la conexión con la Central Receptora de Alarmas y, finalmente, de los de sectorización del edificio en colores (distribución de los sistemas de seguridad con código de colores en el plano).

Se tendrá a mano también el Plan de Emergencia y el específico de Protección de Colecciones ante emergencias, con el que se intentará salvar los materiales considerados más valiosos ante un peligro inminente. Este plan estará subordinado al Plan de Emergencias y al jefe de este plan, debiendo en cualquier caso actuar en paralelo, por lo que deberán repartirse los efectivos al servicio de cada cual.

El plan de salvaguarda de las Colecciones estará a cargo de un Jefe del Plan de protección de Colecciones, que será siempre asumido por un facultativo de museos.

Planificación

  • Nombrar por escrito al Jefe del Plan y sustituto, al igual que al resto del equipo y sustitutos respectivos. Deberán estar localizables permanentemente.
  • Determinación de un lugar seguro al que retirar los fondos en caso de emergencia.
  • Jerarquizar los fondos por orden de importancia de cara a su rescate.
  • Establecer la formación necesaria para mantener a los miembros del equipo informados y actualizados en el tratamiento de los fondos a manipular en las emergencias.
  • Se realizarán cuantos simulacros sean precisos, y al menos una vez al año se hará coincidir con el establecido para el Plan de Emergencia.
  • Se adquirirán todos los medios técnicos necesarios para ejecutar el Plan de Protección.

Seguridad contra actos antisociales

Se protegen las personas, los fondos, el edificio y su mobiliario contra agresiones de terceros. Una de las primeras actuaciones consiste en dividir en secciones el Museo en función del nivel de protección que necesitan (ver ejemplo infra, en plano adjunto). Las zonas de mayor peligro son las rojas y las de menor peligro las grises.

Medios técnicos
Deben estar algunos a la vista y otros ocultos (ante amenaza de sabotaje de los visibles).

Seguridad pasiva
Se refiere a cualquier barrera (rejas, muros, puertas reforzadas, cajas
fuertes) de efecto disuasorio. Son obligatorios en edificios públicos:

  • Rejas y cierres metálicos en lugares accesibles desde el exterior
  • Puertas blindadas en los accesos
  • Acristalamientos blindados en los escaparates
  • Carteles anuncio de las medidas de seguridad

Medidas obligatorias en los museos: pulsadores anti-atraco, dispositivos de detección de intrusos, detectores sísmicos en techo, suelo, paredes (para la detección de movimiento), conexión con central de alarmas, etc.

Todas estas medidas forman parte de la Seguridad activa (electrónica), que incluye muchos más sistemas de seguridad: circuito cerrado de televisión (CCTV), integrado por cámaras de vídeo, monitores profesionales de vídeo, grabadores de vídeo, vídeo sensores, etc.

Según el tipo de fondos, tenemos dispositivos específicos para detectar el robo de pinturas, la apertura de vitrinas y, en general, diferentes sistemas anti-hurto que hoy en día se gestionan de manera digital desde la central de alarmas, cuyo funcionamiento es muy semejante al de incendios.

También forman parte de este grupo de métodos los sistemas de comunicación: megafonía, red interior telefónica, radiotransmisores portátiles, etc.

Recursos humanos

El departamento de seguridad dispone de un director de seguridad encargado de velar por el funcionamiento del sistema y coordinar el trabajo de vigilantes y empleados encargados de la supervisión del museo.

Los empleados ejercen funciones de «seguridad pasiva», pues pueden vigilar y alertar de actos anti-sociales, pero no hacer el uso de la fuerza. Esta es una prerrogativa de los Vigilantes de Seguridad Privada, habilitados por el Ministerio del Interior para ejercer la «seguridad activa», siendo contratados a través de una empresa privada de seguridad.

Los vigilantes tienen como cometido, por tanto, la «seguridad activa», pero también el control de los sistemas de seguridad y la protección del edificio durante las horas de cierre al público. Su capacitación requiere un título oficial y deberán actualizarse profesionalmente recibiendo los siguientes cursos:

  • Curso anual de conocimiento y manejo práctico de todos los sistemas de seguridad del museo
  • Curso anual sobre el Plan de Emergencia del museo y las funciones concretas asignadas en el mismo a trabajadores de su categoría
  • Curso bianual de Primeros Auxilios con prácticas de reanimación cardiorrespiratoria y uso de desfibrilador automático.
  • Curso práctico de extinción de incendios (renovable cada 5 años)

Medios organizativos

Disposición de planos con registro de los sistemas de protección electrónica distribuidos por el museo, todas las medidas de seguridad pasiva, plano de la conexión con la Central de Alarmas, plano de clasificación del espacio por riesgos en colores, etc.

CIRCUNSTANCIAS ESPECÍFICAS DE NUESTRO MUSEO

A las amenazas que ha de hacer frente todo museo (inundaciones, vertidos químicos, terremotos…), al nuestro se añaden factores de riesgo derivados de su localización sobre el terreno. Los lugares elevados pueden dificultar la disponibilidad de todos los suministros deseables en caso de emergencia: el abastecimiento de agua, la accesibilidad en general y, muy en particular, el acceso de los medios que se requieran en caso de auxilio (bomberos, protección civil, policía, etc.). También la zona ajardinada puede suponer un agravante frente al riesgo de incendio. La naturaleza de la colección también impone unas medidas de seguridad específicas. Los fondos etnográficos, compuestos generalmente de materiales muy heterogéneos, muchos de ellos inflamables, precisan una atención específica frente al incendio. Este también es el gran enemigo de las pinturas, por lo que para toda esta colección habrá que tomar medidas de precaución especiales, con el despliegue de medios técnicos y organizativos enfocados al riesgo de incendio. Pero también las pinturas pueden poseer un alto valor de mercado, como en general la joyería que también está presente en nuestro museo, de manera que habrá que hacer especial hincapié en la vigilancia contra el robo.

Sectorización

La organización del museo con vistas a su protección pasa por la sectorización de sus espacios, de manera que todos ellos estén debidamente acondicionados en función de sus riesgos específicos.

Por lo que se refiere al ENTORNO CIRCUNDANTE del museo, además de las medidas estándares habituales de vigilancia y protección pasiva (cámaras de video, verjas metálicas, etc.) se requeriría la habilitación, dentro de esa elevación en la que se sitúa nuestro edificio, de una área explanada para facilitar el acceso y concentración de gran cantidad de vehículos que acudiesen en caso de emergencia, como, entre otros, los camiones de bomberos. Por otra parte, la necesidad que estos tendrían de abastecerse de agua también se vería obstaculizada por problemas de presión en eventuales hidrantes que se situasen próximas al recinto del museo, por lo que se impondría la necesidad de un aljibe o depósito de agua propio del que se nutriesen las Bocas de Incendio Equipadas (BIE) del interior, con un cubicaje mínimo de unos 12 m3 y dotado de bomba de impulsión.

Por lo que se refiere al INTERIOR, en nuestro plano indicamos con código de colores la categoría de cada uno de los espacios compartimentados, ordenados de arriba abajo en orden de riesgo frente a actos antisociales.

Podemos comentar los requisitos de cada uno de estos espacios en función de sus necesidades específicas, comenzando por la sala de exposiciones temporales (en rojo), siguiendo por las salas de exposiciones permanentes (en verde claro) y acabando en el almacén (amarillo).

Sala de exposiciones temporales

Estas pueden correr riesgos frente al fuego en la medida en que, por el interés de adecuarlas constantemente a nuevos montajes, se alteren las condiciones de prevención y protección inicialmente diseñadas para su seguridad. La variación en el volumen de los fondos y los expositores pueden variar sustancialmente de unas exposiciones a otras, por lo que, no sólo habrá que considerar en cada caso la capacidad de la sala para acoger a un público variable (contando con que la ley establece 1 persona por 2 m2 de superficie libre en estas salas1), sino otros detalles como el alcance de las mangueras de las BIE o la visibilidad de los extintores.

Pero, por lo que se refiere a la seguridad frente al fuego, las Salas de Exposición Temporal no tienen categoría de locales de riesgo especial. Sin embargo, si son especialmente vulnerables frente a actos antisociales, pues debido a la transitoriedad de los montajes, es fácil que se rebajen las exigencias de inversión en barreras pasivas (como cristales, vitrinas, etc.), quedando las colecciones en situación de mayor vulnerabilidad. Es aquí donde hay que reforzar los medios de vigilancia, tanto personales como electrónicos.

Salas de exposición permanente

Este tipo de salas tampoco se incluyen entre las de riesgo especial frente al incendio. Debido a su diseño ad hoc para el tipo de exposición al que se destinaban, se supone que estas salas disponen de unos medios de seguridad técnicos más estables. El problema aquí radica más bien en el tipo de colecciones que albergan, como las etnográficas y de pinturas que aquí nos ocupan, pues suelen estar formadas por materiales muy combustibles o poco resistentes al fuego (madera, cueros, tejidos, etc.) En estos casos son prioritarios los métodos precoces de detección de fuego (alarmas y dispositivos de detección), para poder extinguirlo antes de que se propague, reforzados con métodos de extinción rápidos (extintores portátiles de gas FE36 especiales para tejidos y pinturas).

En la sala dedicada a joyería, el sistema de seguridad contra incendios será menos prioritario que el diseñado para prevenir actos antisociales, especialmente los intentos de robo que, sin embargo, también pueden afectar a pinturas valiosas. Sobre estas se desaconseja exponerlas sin barrera física, de manera que si no se dispone de una protección específica, necesitará la vigilancia permanente de un encargado de sala. Para la joyería, necesariamente expuesta en vitrinas de cristales reforzados, con sensores electrónicos y sistemas anti-hurto, será más eficaz una cobertura integral de la sala mediante videocámaras, grabadores de vídeo estratégicamente situados para cubrir la entrada y salida de la sala, especialmente.

Almacén de colecciones

Los almacenes guardan las colecciones del museo que no se exhiben en sala. Debido a la gran cantidad de materiales de todo tipo que se guardan entre sus paredes, constituyen un espacio de alto riesgo, de los llamados de «riesgo especial» para los incendios (en el grupo de los roperos, talleres de restauración y mantenimiento, elevadores, calderas, depósitos de combustible, cuadros eléctricos, contadores de gas, transformadores, etc.). Estos locales serán de riesgo medio si su volumen es 100< V >= 200 m3 o de riesgo alto si V>200 m3. En cualquier caso, necesita unas medidas de protección mucho más estrictas que el resto de las estancias del museo:

Contraincendios (FIRE)

Deberá constituir un sector de incendios separado, capaz de confinar el fuego entre sus muros: extintores portátiles de gas FE36, condiciones restrictivas en el uso del suministro eléctrico, pararrayos, forjados especiales en la construcción, etc.

Seguridad personal (SAFETY)

Requiere la guía de un Plan de Autoprotección, el uso de megafonía, radiotransmisores, telefonía, pulsador de alarma por desmayo, luminarias de emergencia, sistemas autónomos de respiración, Plan de Protección de Colecciones, detector de inundaciones, sistema de drenaje de aguas exteriores, etc.

Protección contra actos antisociales (SECURITY)

Uso de puertas reforzadas, prescindir de ventanas, forjados potentes, CCTV (circuito cerrado de TV) y grabación de video, sistemas de iluminación combinado con CCTV y sistemas anti-intrusión, controles de acceso en las puertas (lectura biométrica aconsejable), etc.

Los almacenes, en definitiva, deben reunir, de modo concentrado, todos los medios técnicos y organizativos desarrollados en general para la protección del Museo, de sus bienes y de las personas.

Bibliografía

  • GÓMEZ MARTÍN, J. (s/d). Seguridad. Módulo 1. Funciones Museológicas. Ed. Instituto Iberoamericano de Museología
  • HEKMAN, W. 2010. Manual de Procedimiento de Emergencia. ICMS

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