TEMA 1. Desmontando mitos. El arte de la cultura minoica (circa 2000-1500 a.e.) El período del Bronce Medio y los inicios del Bronce Reciente en el Egeo
Mundo minoico o cretense.
Creta es la más grande isla del Egeo. Fue habitada desde la última fase de la Edad de Piedra (el Neolítico) por parte de poblaciones procedentes de la zona anatólica (Asia Menor). Desde entonces, su desarrollo cultural ha sido fuertemente influido por las altas civilizaciones de su entorno: Egipto y Levante Mediterráneo.
Antecedentes: la Cultura Cicládica
En el entorno del Egeo, cabe destacar el arte prehistórico de las Cícladas, un archipiélago formado por 30 islas, que recibe su nombre griego de la forma circular que dibujan sus islas sobre el mar (gr. Kyklos «círculo») alrededor de la isla de Delos, importante en la Antigüedad por su conocido santuario dedicado a Apolo.
La Cultura Cicládica Antigua remonta al III milenio. Sus producciones artísticas no parecen tener especial relación con lo que luego se verá en el Egeo, como los vasos y esculturas en piedra tan características. Estas son pequeñas figuras de mármol pulimentadas, de rasgos esquemáticos, en las que se descubren restos de pigmentos rojos y azules que sugieren haber marcado rasgos faciales, joyas e incluso tatuajes.


Algunas de estas estatuillas, generalmente femeninas y aparecidas en tumbas, muestran mujeres con los pechos y el pubis marcado, y los brazos cruzados sobre un vientre que se dice que está abultado, sugiriendo un embarazo, pero esa es una apreción poco contrastable. Su relación con la idea de fecundidad/fertilidad, por lo tanto, está poco justificada.
Las cronologías de estas estatuillas, remontando al III milenio, es muy antigua, y no se sabría decir que conexiones tiene con el arte posterior del mundo minoico.
La isla de Creta. “Lo minoico”
La antigua cultura cretense se conoce también bajo la denominación de minoica porque, cuando Sir Arthur Evans investigó y excavó el palacio de Cnosos a comienzos del siglo XX, creyó reconocer en aquellas ruinas y materiales arqueológicos los restos del palacio de Minos, rey mítico cretense conocido por la tradición literaria griega. Según aquel mito, la esposa de Minos, Pasifae, habría copulado con un gran y hermoso toro blanco enviado a la isla por el dios Poseidón, y luego engendrado al Minotauro, un hombre con cabeza de toro, un monstruo devorador de seres humanos.

Para aislarlo del mundo, Minos habría mandado a Dédalo construir para él un laberinto, que en la imaginación de Evans evocaba los enmarañados restos arquitectónicos del palacio de Cnosos. De esta identificación procede la denominación como “minoica” de la cultura cretense.
Arquitectura. Los palacios de la Creta minoica
Resultado de aquella influencia del mundo próximo-oriental habría sido la emergencia de “la cultura de los palacios” durante la Edad del Bronce Medio (ca. 2000-1600 a.C.)
Los palacios son grandes complejos arquitectónicos al servicio de una elite social que centraliza en esos espacios la administración política y económica de la sociedad cretense. Por ello disponen de múltiples salas y estancias destinadas a todo tipo de funciones y actividades: alberga una zona residencial (supuestamente la de un rey y una reina), varias áreas con destino ceremonial y cultual, almacenes de productos recabados mediante tributos, áreas administrativas, talleres artesanales, etc.
En la actualidad se conocen varios palacios a lo largo de la geografía cretense: los tradicionalmente conocidos de Cnosos, Malia, Festos y Zacro, a los que se añaden ahora los de Petras y Monastiraki (ver mapa adjunto). Existen también de aquella época otros asentamientos más pequeños o menos monumentales, pero con semejantes características, en Hagia Triada, Komos, Archanes…

Características de los palacios A pesar de las variantes regionales y particulares, los complejos palaciales minoicos poseen características generales comunes. Suelen estar orientados de N a S y todos disponen de un gran patio central rectangular en torno al cual se organiza una complicada trama de construcciones. En este patio se celebraban grandes reuniones públicas, como muestra uno de los frescos del palacio de Cnosos. Además, es común la existencia de un patio exterior en el lado occidental, al que también se le atribuye función pública, donde suelen localizarse los koulouras, fosos recubiertos con paredes de mampostería y funcionalidad desconocida (¿depósitos de agua, de ofrendas, silos…?)

En ocasiones, los palacios se localizan sobre suaves colinas a cuyo relieve se adapta la arquitectura, adoptando una disposición escalonada muy característica, a lo que se añaden escalinatas, galerías, largos corredores que comunican varios sectores del palacio, además de los “pozos de luz” (también llamados lucernas), que eran pequeños patios abiertos en el interior de la trama para permitir la ventilación e iluminación de las estancias adyacentes. Como elemento arquitectónico destaca la columna cretense, cuyo fuste de tendencia troncocónica todavía conserva restos de policromía, conociéndose todavía mejor a través de las representaciones pictóricas de los frescos que embellecían los espacios ceremoniales (como las vías procesionales o las salas de representación, también destacadas por la presencia de los llamados “cuernos de la consagración”, un motivo escultórico en forma de cuernos que solía presentarse en estancias de carácter ceremonial o ritual).

La arquitectura minoica es en general de estructura arquitrabada (no presenta arcos ni bóvedas), con techos planos. Los materiales constructivos son la madera (en algunas columnas, quicios, rodapiés…), el ladrillo (en las paredes de los pisos superiores) y, en general, la piedra (bien en muros de sillería -bloques regulares- o de mampostería – fragmentos irregulares- reforzados o no con sillares en las esquinas). Los pisos pueden ser de tierra batida (tierra pisada) o estar enlosados, sea con lajas de piedra o losas de cerámica. En las estancias decoradas, los muros de mampostería están revocados para permitir la pintura al fresco, o se decoran mediante estucos en relieve policromados.

(fachada del templo tripartito desde el Patio Central)
Evolución de los Palacios. Periodización En el siguiente cuadro se muestran dos periodizaciones distintas, la primera debida a Arthur Evans, el primer excavador de las ruinas minoicas, y la otra, más reciente, debida al arqueólogo Nicolaos Platón. En lo que a este tema se refiere, el primer período del cuadro no nos interesa pues todavía no existían los palacios en Creta.

Los Primeros Palacios comienzan a surgir en torno a comienzos del IIº milenio a.C (ca. 2000-1900 a.C.) De las primeras construcciones es muy poco lo que se conserva arqueológicamente, puesto que, además de padecer destrucciones por cataclismos (seguramente terremotos) en torno al año 1700, las construcciones fueron más tarde reconstruidas o remodeladas para dar lugar a los llamados Segundos Palacios.
De los niveles más antiguos conservados destaca los del Palacio de Malia, al norte de la isla, cuya organización original parece haberse conservado sin grandes cambios. Es durante este período cuando surgen los primeros documentos escritos en lo que se conoce como “jeroglífico cretense”. Se manifiesta especialmente en sellos de marfil, concebidos para marcar el origen o propiedad de aquello que se sellase. Hay que tener en cuenta que, en Creta, al igual que en el resto del mundo antiguo oriental, la escritura nace estrechamente ligada al palacio y a la necesidad de registrar los productos que se guardan en sus almacenes, con sus movimientos, entradas y salidas.
Después del terremoto de ca. 1700 a.C. que habría destruido en buena parte aquellos primeros palacios, emergen los llamados Segundos Palacios o período Neopalacial, en el que las viejas construcciones dan paso a un complejo palacial de mayores dimensiones y mejor conservado.
Para este nuevo período se observa con mayor claridad la tendencia a la estandarización en la construcción de los palacios, pues presentan en general una planta muy similar, bien ilustrada por el ejemplo de Cnosos, considerado el centro políticamente más relevante de aquel período.

Estructuras típicas de los Segundos Palacios. Cnosos como paradigma.
Como vimos en la descripción general, los neo-palacios constan de dos patios principales: uno central, rectangular (ca. 50 x 30 m.) y porticado, que vertebra el conjunto, y uno occidental, considerado también espacio público y ceremonial. Al patio central se accedía tanto desde el sur como desde el norte, pero también a través de un pórtico no conservado en el lado suroeste, frente al Patio Occidental. En este se situaban los koulouras, y a él miraba la Fachada Oeste del palacio, un muro retranqueado -con entrantes y salientes- sobre un plinto. Este patio estaba atravesado por una vía pavimentada que procedía del Área Teatral situada al NO del complejo, y remataba en el mencionado Pórtico del SW, por el que se accedía al Patio Central (cf. The Western Aproach)

Ese acceso consistía en un largo y estrecho corredor (la Vía de las Procesiones) también decorado a lo largo de su recorrido con frescos que representaban un cortejo ceremonial de oferentes o portadores de ofrendas.

En general, toda el ala oeste inmediata al patio central estaba ocupada por salas de uso ritual (como el Templo tripartito que vimos representado en el Fresco de la Gran Tribuna), de uso ceremonial o de representación (como la Sala del Trono), dejando a la izquierda el área de los almacenes, separados por un corredor orientado N-S.

Los almacenes son estrechas estancias paralelas, abiertas al mencionado corredor, en los que se encontraron numerosos restos de vasijas de almacenaje, etc.

El área norte, contigua al Área Teatral, está presidida por la Sala de los Pilares, una estancia hipóstila de gran tamaño con 10 pilares, de la que parte un corredor hacia el patio central. Allí aparecieron numerosas tablillas de barro de valor contable, lo que sugiere un uso administrativo del espacio. En esos momentos, al lado del jeroglífico cretense aparece la escritura en Lineal A, un silabario más avanzado y característicamente cretense, pero por ahora no descifrado, pues refleja una lengua todavía desconocida.

El área oriental, por su parte, era funcionalmente más variada, pues en ella podían localizarse tanto santuarios como almacenes o áreas residenciales.
Varias estancias y corredores se ordenan en torno a una Gran Escalera adornada con columnas (reconstruida por Evans). Aquí se localizan los Apartamentos de la Reina, que incluyen el llamado Mégaron, una sala dividida por un muro y decorada con delfines, espirales y rosetas pintadas. Al fondo de la sala está la llamada “pila lustral”, cuya función sigue sin estar clara (¿baño privado, uso ritual?) También en este sector se sitúa la Sala de las Dobles Hachas (con este motivo presidiendo la sala): precedida por un pórtico, se trata de un espacio rectangular compartimentado, con 3 de sus muros atravesados por múltiples puertas (polythiron).

Finalmente, al norte de esta ala este se disponía una amplia zona destinada a talleres (producción cerámica, de sellos, tejidos, etc.)

El final de los palacios
El de Cnosos es el único palacio que resiste el tránsito al siguiente período en torno a 1450 a.C. Entonces se produjo la ocupación de la isla por los griegos del continente (los micénicos), durante cuyo dominio sólo se mantuvo en pie este palacio: de ahí el llamado “período monopalacial”. Un siglo más tarde, en torno a 1350, un nuevo cataclismo da el golpe de gracia a este complejo arquitectónico, lo que pone fin definitivamente al sistema palacial minoico.
Para completar…
Antecedentes culturais gregos no IIº milenio a.e.: Creta e Micenas
Moi bo post Rosa, nótase a mano profesional e experta da autora. Graciñas.
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Grazas Luís!
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