Tema 3. El nacimiento del arte griego.
Tema 4. El arte griego arcaico.
Comentar y comparar imágenes a y b:
A la hora de elaborar el comentario de obras, se recomienda al alumno seguir el esquema clásico para el análisis de una obra:
- Clasificación o presentación de la misma: Autor/es, nombre/título, año, siglo, enclave geográfico, técnica artística.
- Contextualización de la obra en su tiempo, resaltándose aquellos aspectos (históricos, sociales, artísticos o técnicos) que cada caso concreto requiera y estableciéndose líneas comparativas con las realizaciones precedentes y/o posteriores.
- Análisis formal de la obra empleando para ello la terminología específica. Evite las valoraciones subjetivas o personales en el comentario de las imágenes.


a. Mégaron B del complejo de Thermon, Etolia (o bien: “construcción tipo mégaron”); templo griego del Período Geométrico (900-700 a.C.)
[Consultar MÜLLER, W. y VOGEL, G. Atlas de arquitectura. 1. Generalidades. De Mesopotamia a Bizancio. Alianza Ed. Madrid, 1984, p.185 ss.]
Se representa una construcción de «planta rectangular con ábside, rodeada de columnata exterior paralela a las paredes del templo, la cual constituye el precedente de la perístasis exterior que rodeará el templo griego en época arcaica y clásica, cuya función es proteger el muro de la cella» (manual, p. 107).
Tras el colapso de los palacios micénicos ca. 1200 a.C. se produce un fuerte retraimiento de la cultura griega (desaparecen los palacios y la escritura -Lineal B-), desvaneciéndose en general las grandes producciones artísticas. El conocimiento que tenemos de la arquitectura de la época es muy precario, pues entonces las construcciones se hacían con materiales perecederos (adobe y madera, principalmente)
La planta que nos ocupa presenta forma rectangular y triple compartimentación, recordando al mégaron micénico, del que hereda el nombre y también esa forma tripartita. En el mundo micénico no se conocen templos propiamente dichos, interpretándose el mégaron como un salón del trono de carácter ceremonial destinado a funciones de representación, entre otras posibles. Su morfología, con pórtico de columnas in antis, vestíbulo y cella o cámara principal, la vemos fielmente reproducida en este mégaron del Período Geométrico, que es el inmediato antecedente de los templos griegos arcaicos (ss. VII-VI), provistos de pronaos, naos o cella y opistodomos.
La aparición de los primeros templos griegos como edificios individualizados se relaciona con la emergencia de la polis en Grecia, es decir, con la aparición de la ciudad-estado y la tendencia a proveer de sus propias construcciones a todas las instituciones públicas (el lugar de reunión de la asamblea popular o ágora, la sede del Consejo, los templos…).

A ello se añade la aparición de las primeras representaciones de dioses en la escultura, que en adelante dispondrán de su propia casa, no para el sacrificio o el culto público (que se realizan fuera del templo), sino para albergar su imagen (función de la cella) y el depósito de ofrendas (función del opistodomos). Gracias a algunas de aquellas ofrendas, los exvotos de terracota con forma de pequeños templos, podemos conocer con bastante precisión la forma de aquellos primeros megarones o templos griegos.
En el siguiente período, la época arcaica (s. VIII-VI a.C.), se consolidará la estructura tripartita en los templos, que finalmente acabarán petrificándose y complejizándose, dando lugar a diferentes plantas y estilos arquitectónicos. El mégaron griego ha pasado de ser, desde época micénica a arcaica, un salón del trono a cobijo de las imágenes de los dioses.
b. Planta de templo griego períptero, conocido desde época arcaica (siglo VII en adelante) –EN CONSTRUCCIÓN
Los templos griegos, cuyos primeros ejemplos conocemos desde el Período Geométrico (900-700 a.C.), comienzan a construirse en piedra en Época Arcaica (700-480 a.C.; ss. VII-V a.C.), cuando la cantería va sustituyendo progresivamente al adobe y la madera, hasta que aquella se impone definitivamente a mediados del siglo VI. Sólo en Época Clásica el mármol se impondrá sobre la piedra local en templos con suficientes recursos.
El uso de cantería permitió construir edificios más grandes y sólidos, los bloques de piedra se ajustaban mediante grapas de bronce y las paredes se revocaban con estuco, que luego se pintaba. Todavía se conservan restos de policromía en algunos antiguos templos, esculturas y relieves.

Templo de Poseidón en Posidonia (Paestum, Campania, Italia)
Se estandariza la planta rectangular tripartita heredada del mégaron micénico: el vestíbulo o pronaos da acceso a la naos o cella, donde se albergaba la imagen del dios, y la sala posterior u opistodomos, que puede abrirse ahora al exterior, destinándose al depósito de ofrendas (o tesoro). El templo solía rodearse de una línea de columnas que protegían el edificio, dando lugar a un templo períptero. El culto se celebraba en el exterior del templo, en la fachada principal, donde se ubicaba el altar de sacrificios.
A este modelo de planta, que hemos visto surgir en el período anterior, se le añaden múltiples variantes que implican diferente número de columnas y disposición de las mismas, tanto dentro como fuera del edificio. En principio, los primeros templos contaban con una única fila de columnas en el centro de la cella para sostener la techumbre, pero más tarde se añadirá otra línea de columnas interiores dividiendo la cella en tres cuerpos. En época arcaica era habitual la perístasis que rodeaba el edificio, dando lugar a un templo períptero. Si la columnata perimetral es doble, el templo se denomina díptero. Y en función del número de columnas en la fachada principal, será dístilo si tiene 2, tetrástilo si 4, hexástilo si 6, octástilo si 8, etc. Si el templo no es períptero, sino que sólo presenta dos columnas delante de la fachada principal, es próstilo. Y si dispone de otras dos columnas en la fachada posterior, es anfipróstilo.
Una buena descripción de un templo griego deberá incluir, además, el orden arquitectónico al que se adscribe: dórico, jónico, corintio…, lo cual puede tener implicaciones geográficas y cronológicas a la hora de identificar el edificio. Sin embargo, no es posible distinguir en planta estos órdenes, pues sólo se manifiestan en los elementos sustentantes.