Estilos / Periodización histórica
- Estilo Severo / Clasicismo Temprano, 480-450 a.e.
- Clasicismo Pleno, 450-430 a.e
El Clasicismo Temprano o Estilo Severo salió a la luz tras el descubrimiento de 16 estatuas entre los restos del templo de Afaya en Egina, que mostraban un estilo transitorio entre la escultura arcaica del siglo VI y la clásica del siglo V.


Pero estas estatuas no forman parte del repertorio griego de escultura exenta, así que no repararemos en ellas. Hay otros muchos ejemplos de este estilo. Veamos.
Estilo Severo o Clasicismo temprano
Se trata de un estilo en el que se mezclan viejos convencionalismos de la escultura arcaica con novedades técnicas y estilísticas. Dentro de esta corriente destacan dos artistas en particular: CRITIOS y EUTIKOS.
CRITIOS da su nombre al famoso Efebo de Critios, escultura hallada en la acrópolis de Atenas y datada en 480. Se trata del primer ejemplo conservado del uso del contrapposto o chiasmos, recurso estilístico con el que se pretende romper la frontalidad adelantando un pie y haciendo que se inclinen cadera y hombros.
Este efebo ha perdido la «sonrisa arcaica» y la rigidez característica del arcaísmo, acusando ya cierto movimiento. Representa de modo paradigmático el tránsito del kouros arcaico al naturalismo de la escultura clásica.

Sin embargo, su autoría solo se deduce de sus semejanzas estilísticas con el famoso grupo de los Tiranicidas (conocido por copias romanas), realizado por CRITIOS y NESIOTE:
Aunque se les llama «grupo escultórico», en realidad son dos estatuas exentas. concebidas para contemplar conjuntamente. Se representa a la pareja de amantes Harmodio y Aristogitón, los asesinos de Hiparco, uno de los hijos del tirano ateniense Pisístrato. Se supone que sus imágenes son retratos de los personajes, pero todavía fuertemente idealizados.

Copias romanas en mármol de una versión en bronce del 447 a.e., a su vez reproducción de unos originales del 510 a.e. encargados a ANTÉNOR y perdidos tras el ataque persa (en 480-479)
El conjunto fue financiado con dinero público, y poseyó el valor simbólico de representar el golpe de gracia a la tiranía ateniense del siglo VI. Los escultores, Critios y Nesiote, captaron el momento en que los guerreros, blandiendo su espada, se disponían al ataque. Sus anatomías, aunque idealizadas, muestran los rasgos naturalistas del clasicismo; sus figuras se combinan de modo casi especular y sus movimientos parece que secuencian el momento del golpe definitivo. La versión romana incluye la representación de unos troncos de árbol que sirven de apoyo a las esculturas.
EUTIDIKOS es el otro escultor clave para entender el tránsito del arcaísmo al clasicismo. Se le atribuye una Koré que recibe su nombre, así como el llamado Efebo Rubio (Museo de la Acrópolis).
La Koré de Eutidikos apareció fragmentada y cada pieza se localizó en un lugar diferente, por lo que quizás haya sido resultado de los destrozos del saqueo persa, aunque, debido a la buena conservación de su rostro, también se quiere datar en años posteriores, ca. 470. Aunque presenta notables características del estilo jónico arcaico (especialmente en cabellos y vestidos), su rostro ha perdido la típica sonrisa y también presenta la ruptura del antiguo estatismo al avanzar una pierna al frente, todo lo cual le concede un aspecto más naturalista.
Al mismo autor se atribuye el Efebo Rubio, que conserva restos de pigmento en el pelo. No se conserva más que la cabeza y, se cree debido a su inclinación, que presentaría el típico contrapposto que ya conocimos en Critios.


De la ESCULTURA EN BRONCE de la época se conservan muy pocos ejemplos, especialmente de figuras masculinas, mientras que las femeninas nos son conocidas a través de copias romanas en mármol: Hestia de Giustinani [del nombre de un coleccionista] (1), Afrodita Sosandra «Salvadora de hombres» / Aspasia de Amelung [del nombre de la amante de Pericles y de un arqueólogo] (2), Deméter tipo Cherchel [de la ciudad de Cesarea Mauritania] (3)…



De la escultura en bronce, como hemos dicho, se conservan figuras masculinas, como el Auriga de Delfos (taller de la Magna Grecia, ca. 470) o el Poseidón del cabo Artemision (isla de Eubea, ca. 460)
El Auriga de Delfos era originalmente un grupo de tamaño natural (1,8 m), con el carro, palafrenero y caballos. Era una obra con fines votivos, ofrecida por un tirano de Gela (Sicilia) con motivo de la victoria en los Juegos Píticos de Delfos (478 o 474). Se trata de un conjunto formado por piezas magistralmente soldadas, hasta el punto de parecer de una sola pieza. Maestría técnica en los variados pliegues, uso de pasta vítrea en los ojos y cobre en pestaña y labios, para resaltar su color y dotarlos de realismo.


La técnica de incrustación en bronce de otros materiales la vemos ejecutada en los Guerreros de Riace, sendas estatuas que representan a dos hombres adultos barbados, en contrapposto, con incrustación de plata en los dientes, cobre para los pezones, labios y pestañas, así como calcita blanca y pasta vítrea para los ojos (mediados s. V, con bronce procedente de Grecia continental: Atenas y Argos)

El Poseidón o Zeus del Cabo Artemision. Repite el esquema del Aristogitón de los Tiranicidas, resolviendo con maestría la falta de apoyo de esta estatua de 1,9 m. No se sabe cómo interpretar, si como Poseidón o como Zeus, pues perdió el arma que blandía: rayo o tridente. Sus brazos extendidos dotan a la estatua de amplio dominio espacial, ofreciendo una sensación de auténtico poder y grandiosidad.


El estilo severo alcanza cotas de pericia técnica avanzadas en obras como el Discóbolo de Mirón (original en bronce, 460 a.e.), en el que el impulso del atleta se refleja en la tensión muscular y ese movimiento que parece congelado en el tiempo. Esta obra adelanta muchos aspectos del siguiente período, pero arrastra otros muy marcados de la escultura de su tiempo, como la inexpresividad del rostro, el tratamiento del cabello (pegado al cráneo) o la perspectiva frontal de la imagen, todavía lejos de la tridimensionalidad que veremos en el período siguiente. En todo caso, esta obra nos está anunciando la inminente llegada de un nuevo estilo.

Clasicismo Pleno
Se corresponde con el período dorado de Atenas, también conocido como «la era de Pericles», por el general estratego que gobernaba por entonces la pólis.
Durante esos 20 años (450-430 a.e.) se concentraron en Atenas una serie de grandes artistas que habrían de ser referentes de la estética occidental futura. Fue el momento de la reconstrucción de la acrópolis de Atenas tras la destrucción de la ciudad por parte de los persas entre 480-479, en dos ataques diferentes.
Muy recomendables las charlas del historiador del arte Miguel Ángel Elvira. «La Atenas de Pericles», «Fidias»
Pericles encarga al escultor Fidias la