
CLASIFICACIÓN
- Autor: Fidias
- Título: Atenea Lemnia
- Cronología: ca. 450–440 a.e.
- Estilo: Clásico pleno (450–430 a. C.)
- Localización original: Acrópolis de Atenas
- Técnica artística: escultura en mármol, copia de original en bronce «a la cera perdida»
CONTEXTUALIZACIÓN
La obra se inscribe en la etapa de máximo esplendor de la Grecia clásica, durante la llamada Era de Pericles, momento en el que Atenas consolida su poder político, económico y cultural tras las Guerras Médicas de comienzos del siglo V, y la ciudad atrae a una gran cantidad de artistas procedentes de otros lugares de Grecia.
El gobierno de Pericles se propone reconstruir la acrópolis de Atenas para engrandecer la ciudad y la memoria de su victoria sobre los persas (especialmente la batalla de Maratón), y proyecta un ingente plan constructivo que va a encargar al escultor Fidias, quien se hará cargo de la dirección y coordinación de todas las obras, tanto arquitectónicas como escultóricas, encargándose él mismo directamente de la ejecución de algunas de ellas, como la afamada y colosal estatua crisoelefantina de Atenea Partenos, la también descomunal Atenea Promachos y, finalmente, la que aquí nos ocupa, la Atenea Lemnia. Todas ellas estaban destinadas a ocupar un espacio en el interior de la acrópolis, pero la Lemnia no fue encargada por Atenas, sino por su colonia jonia, la isla de Lemnos (en 450), reivindicando así los orígenes atenienses de su población y su participación en los éxitos de la metrópoli.
A partir de sus copias marmóreas, la Atenea Lemnia se presenta como la obra cumbre de Fidias y auténtico arquetipo del estilo clásico pleno, encarnando el ideal de belleza de este período (de hecho, se conocía popularmente como “La Bella”). Frente al estilo severo anterior (primera mitad del s. V), caracterizado por cierta rigidez y frontalidad, esta obra muestra un mayor naturalismo y movimiento, no de rythmos (movimiento suspendido en el tiempo), sino del que rompe la perspectiva única frontal, abriéndose en diferentes direcciones (la cabeza inclinada mira hacia un lado, permitiendo una visión lateral de la imagen). Respecto del período y estilo posterior, el llamado “Estilo Bello” del último período del siglo V, o su sucesor, el “Clasicismo tardío” del siglo IV, el estilo fidíaco sigue mostrando la inexpresividad del rostro propia del estilo severo, que continuaba en este aspecto la senda de la escultura arcaica.
ANÁLISIS FORMAL Y DE CONTENIDO
Escultura exenta, en bulto redondo. Se representa a la diosa de la guerra Atenea en actitud concentrada o pensativa, no en su habitual rigidez marcial. Se supone que la original en bronce sostenía una lanza en su mano izquierda y el casco en la derecha. Va vestida con un peplo que cae en pliegues rectos y pesados, ceñido con cinto y por debajo de la égida (el pellejo de cabra e imagen de Medusa con función de protección mágica que le regaló su padre, Zeus), dispuesto en diagonal sobre el pecho. Su pelo rizado, en relieve bajo y detallado, va ceñido con una tenia, pero todavía recuerda el peinado aplastado de época severa. El rostro, sereno e inexpresivo, también refleja ese aire imperturbable propio de la idealización de la figura de dioses y héroes.
Los pliegues del peplo se adaptan al cuerpo e insinúan posición de las piernas en contrapposto, con la rodilla izquierda flexionada. La riqueza de los pliegues y la minuciosidad técnica, parece que están avanzando ya la técnica de «paños mojados» que harán famoso el taller de Fidias sobre todo en los relieves del Partenón.
Estamos, en definitiva, ante una obra de arte del Clasicismo pleno, además típicamente fidíaco, caracterizada por el naturalismo idealizado propio del período, que refleja la búsqueda de un modelo perfecto. Representa en todo su esplendor el concepto griego de kalokagathía (>kalos kai agathos: «bello y bueno»), es decir, la armonía entre belleza física y virtud, el ideal ético y estético de la Grecia clasica.